martes, 30 de agosto de 2022

El desdecir de la noche

 





La lluvia cayó sobre las hojas
hasta agotar los números del tiempo

J. A. Valente



El desdecir de la noche nos trajo la tibia distancia,
enmudeció el agua que caía y el viento que arreciaba en la ventana.
Me acosté contigo y sentí pararse el mundo,
inquietarse a los planetas y a los astros vagar sin rumbo,
solo nos delataba la música de la viola que trajo la lluvia.
Sin tiempo, sin historia,
nos quedó el naufragio vivo de los dos.
El vaho de tu boca nombrándome,
mis labios dejando en cada sílaba parte del misterio.
Casi derruida la oscuridad,
los racimos del alba en la piel,
enlazados, me dabas tus pasos de humedad,
mientras yo descendía por tu anatomía
sin más orden que el engendrado vaivén de la marea:
entrando y saliendo de ti
para descubrir la holgura y la verdad.



f.

viernes, 26 de agosto de 2022

Un rumor de planetas

 




Un rumor de planetas invade la noche.
¿Qué tuvo esta tarde de tu cuerpo y el mío?
¿Dónde escuchamos el último salmo?
Sonó la viola, un alarde estremecido,
por la puerta encendida entró la luz,
el jazmín crecido entre las rosas
supo de los pétalos de tu boca,
hirviendo en el aroma suicida de tu piel.


f.




martes, 23 de agosto de 2022

Erguido sobre el tiempo

 





Erguido sobre el tiempo abro mis manos a tu cuerpo,
soy lo intransitivo de los verbos,
los complementos del aire,
la humedad de tu boca,
el anhelo de tu sexo...
Duermes en mí y me abrazas en el océano.
Tanto goce, tanto dolor de ausencia,
tanta lumbre en el viento...
el hambre y la sed de los dos
como cartas marcadas en la anatomía.
Presiento el vaho del otoño en los cristales,
tu boca roja en un beso,
como una flor que me espera desde el infinito.




f.




viernes, 29 de julio de 2022

Hurgo en ti

 




Hurgo en ti.
A la llamada de mis manos
vuelan pájaros azules:
los gemidos de tu boca
siempre tienen el color de los océanos.



f.




martes, 26 de julio de 2022

Álgida, profanada








Álgida, profanada.
Revuelta en el caos de mí sed.
Mutilada cuando callas.
Precisa cuando me absorbes,
me dilatas o me deshaces.
Húmeda, henchida en tu placer,
reconozco tus pezones rosados en la oscuridad,
son puñales acerados en mi piel.
Reconozco tu boca que silaba a silaba me entrega su fe,
el bautismo cálido de tu saliva,
la ondeada bandera de tu dicha,
irrumpiendo salvaje y dulce,
caliente entre las hordas de la noche.
Hembra delatora de mi crueldad,
techo probable de todos los deseos,
corroes cuando quemas,
lumbre, brasa, humo,
sabia y pretérita,
holgazana y laboriosa
según mis dedos reconozcan el enclave,
el muelle, el incendio que se crea en tu cuerpo
cuando abierto a mí eriza las horas
y mantiene febril el palpito,
la respiración,
la ausencia del mundo
habitado solo por ti y mi deseo.



f.



viernes, 22 de julio de 2022

Urdo con los hilos de la incertidumbre

 




Urdo con los hilos de la incertidumbre
cada recoveco que tiene tu cuerpo guardado para mí.
Siento la esfera precisa del tiempo,
la oscuridad de la noche en que en tu cama,
despierta y en silencio,
pensarás en el calor de mis dedos
y como te recorrerá un escalofrío por la columna vertebral
imaginando, a mis labios y a mi lengua,
trazar en ella una línea de fuego
con que partir en dos tu deseo.



f.