Nace en ti el deseo como una sombra que quema,
mis sílabas te desnudan y rehacen en tu piel un paisaje para mis manos...
se erizan tus pechos y tus caderas buscan ser la dársena de una marea invisible que te inunda.
Quieres que el vaho de mi boca anuncie tu gemido cuando el mundo calla.
f.






