martes, 31 de agosto de 2021

Un rumor de planetas invade la noche

 





Un rumor de planetas invade la noche.
¿Qué tuvo esta tarde de tu cuerpo y el mío?
¿Dónde escuchamos el último salmo?
Sonó la viola, un alarde estremecido,
por la puerta encendida entró la luz,
el jazmín crecido entre las rosas
supo de los pétalos de tu boca,
hirviendo en el aroma suicida de tu piel.



f.




viernes, 27 de agosto de 2021

Sin la luz de la noche

 




Sin la luz de la noche cae sobre nosotros la umbría del deseo,
llegas con tu piel desnuda, iluminada de lumbre,
y te encimas a mi espalda pronunciando las palabras del misterio…
un jeroglífico que deben descubrir mis manos en tu cuerpo.



f.


martes, 24 de agosto de 2021

Abierta senda




Abierta senda la que guardas en cada extremo de tu anatomía…tu espalda marca una bitácora de noches, cada vértebra una pregunta, un momento en que solo somos humedad en la oscura y densa marea.



f.


viernes, 30 de julio de 2021

Morirás en mi boca

 




Morirás en mi boca
dándome la luz y el fulgor del fuego...
el fuego que quema, en el que ardemos:
sílabas de sal y lumbre de sarmiento,
un instante de vida
sostenido con hilos de plata de tu cuerpo.
Luego vendrá la sombra,
vendrá la oscuridad...
pero mientras tanto
la boca estará derramada de miel,
de la otra saliva, de la de verdad.




f.



martes, 27 de julio de 2021

¿Cuántas manos...

 



¿Cuántas manos han cubierto tu cuerpo?
Sostengo esta cuerda pretérita,
tensa, como si solo tú y yo
supiéramos del tiempo.
Unas muescas en tu piel, mi paso,
las amapolas giran entre tus pechos,
se hacen simiente roja
que hablará de nosotros
y del sendero de luz
en el que tantas veces
me he dejado morir.




f.

viernes, 23 de julio de 2021

Permítete

 




Permítete ahondar en el deseo.
Escondido en lo recóndito de tu piel
el eco de los tambores de mi cuerpo te subyugan.
Sabes bien del gozo del escalofrío
que recorre la columna vertebral
de tu desnuda espalda,
cuando la soledad es algo más que un atardecer
y mis manos, mis dedos, sus yemas
son un murmullo ardiente
que han aprendido a incendiar el bosque de la pasión.
Mientras surco carreteras sinuosas y húmedas
por tus muslos y tu vientre tembloroso,
mis labios te hablan con las palabras que nunca olvidaste,
y un fuego desenfrenado nos hace parar al mundo
en ese instante en que somos
un solo corazón respirando la vida.





f.